En muchas ocasiones, los niños muestran conductas disruptivas ante situaciones que les son complicadas de
gestionar de forma asertiva y que, en muchas ocasiones, les provocan malestar. Mayoritariamente, estas conductas, precisamente, están estrechamente relacionadas con la expresión de ese malestar emocional, así como también con la búsqueda de los límites y la gestión de la frustración. La búsqueda de los límites forma parte del desarrollo de los niños y deberemos ser los adultos quienes les ayudemos a encontrarlos.
Cuando aparece la frustración, pueden aparecer distintas conductas disruptivas:
En consecuencia, tanto por los padres, como por los familiares y por el profesorado, estas conductas realizadas pueden generar malestar y agotamiento y también pueden originarse frustraciones. Como adultos, el objetivo principal de nuestra intervención será atender el malestar del niño. Y, en muchas ocasiones, también habrá que analizar cada situación, cuáles son los detonantesde estos comportamientos y si existen conductas que, de alguna forma, también estén contribuyendo a reforzarlos. Una de las razones que pueden estar influyendo, recae en que, a veces, seremos nosotros mismos quienes reforzamos de algún modo la realización de esta. Por tanto, si la atención provoca un mantenimiento de la conducta, la retirada de la atención favorecerá a la extinción de la conducta indicada
LA TÉCNICA DE LA EXTINCIÓN
Ésta consiste en retirar la atención de las conductas que se quieran eliminar. Cabe destacar que no se trata de una consecuencia y que debe plantearse desde la oportunidad para poder contener y acompañar desde la calma esa conducta. Por eso, además, se puede proponer hablar sobre sus sentimientos y sobre lo que le sucede en el momento en que deje de hacer la conducta disruptiva mostrada. Sin embargo, no olvidar nunca la importancia del reforzamiento positivo de cualquier otra conducta adecuada a fin de que aumente su muestra.
El gran libro de las mejoras
Una buena herramienta para fomentar las conductas positivas sería la “ el gran libro de las mejoras”. En primer lugar, se pedirá poder crear o comprar una libreta con hojas blancas.. En esta libreta, con la ayuda de los padres, el niño escribirá todas y cada una de las mejoras que se vayan observando. Un buen momento para realizarlo podría ser a la hora de acostarse y así, tener un momento de tranquilidad donde poder recordar y reforzar al niño su evolución.
Las cestas de las conductas disruptivas
Esta técnica consiste, primeramente, en elaborar 3 cestas de diferentes colores, en las que introduciremos unas u otras conductas en relación con su nivel de gravedad. Esta división es una propuesta general, pero es importante que cada familia revise cuáles son sus expectativas y prioridades en esta clasificación. Una vez hecha la división de las conductas, introduciremos las consecuencias de cada grupo.
- Cesta de color verde: Conductas inadecuadas que no generan riesgo ni problemas en la dinámica familiar
- Cesta de color amarillo: Conductas sin riesgo propio o ajeno, pero que generan problemas importantes en la dinámica familiar.
- Cesta de color rojo: Conductas con riesgo propio o ajeno
Sabemos que estas técnicas de modificación de conducta han demostrado ser eficaces, pero siempre deberemos acompañarlas del abordaje de la gestión emocional y analizar cada situación de manera individual para poder ajustar los objetivos y las ayudas pertinentes.
Georgina Navarro
Psicóloga infanto-juvenil, general sanitaria y reeducadora psicopedagógica
Colegiada Nº. 25699

